miércoles, 4 de octubre de 2017

60 años del lanzamiento del Sputnik: renace la Era Espacial




Un día como hoy, pero hace 60 años, se lanzaba al Espacio, desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, el Sputnik 1. De esta forma, la humanidad ponía su primer objeto en el espacio ultraterrestre y daba origen a lo que se llamó la Era Espacial.

El Sputnik, que significa satélite en ruso (originalidad soviética), no era un artefacto muy sofisticado que digamos. Del tamaño de una pelota de básquet, su objetivo principal era realizar un estudio de la densidad de electrones en la ionósfera y comprobar el comportamiento de la tecnología en el ambiente espacial. También transmitía datos de temperatura y presión. Básicamente era una baliza espacial que hacía beep-beep; pueden escuchar el audio original de su telemetría acá: https://soundcloud.com/matt-maberry/sputnik-1-telemetry-signal.
 
Pero su otro objetivo, quizás el más importante, era anticiparse al lanzamiento del Explorer I, satélite estadounidense que estaba pronto a terminarse. 

De esta forma, un pequeño cilindro de aluminio daba inicio a la Era Espacial y a la largada de la Carrera Espacial, una carrera en la que los soviéticos, al principio, picaron en punta, consiguiendo:


  • poner el primer satélite en órbita
  • enviar al primer ser vivo a orbitar la Tierra (la perra Laika)
  • el primer hombre en el Espacio (Yuri Gagarin)
  • la primera mujer (Valentina Tereshkova)
  • el primer paseo espacial de Aleksei Leonov
  • los primeros en hacer aterrizar sondas en la Luna, Venus y Marte con las Luna 2, Venera 7 y Mars 3, respectivamente.



Sin embargo, fue Estados Unidos el que para el público en general se convirtió en el ganador de esta carrera, cuando la misión Apolo XI logró poner en la superficie lunar a los primeros seres humanos: Neil Armstrong y Edwin Aldrin, el 20 de julio de 1969.

Volviendo al Sputnik: la puesta en órbita del satélite generó un verdadero estado de pánico en EE.UU. Recordemos que era 1957, plena Guerra Fría. A partir de ello, los norteamericanos tomaron conciencia de dos cosas. Por un lado, que con un cohete de esas características fácilmente podían alcanzar cualquier ciudad de su territorio con ojivas nucleares y, por otro, que los soviéticos tenían la capacidad de poner cualquier tipo de artefacto orbitando sobre su territorio, sin ningún tipo de impedimento.

Nos detenemos en esta fecha, no sólo por una mera efeméride científica, sino también porque, a 60 años del inicio de las actividades espaciales por el hombre, hoy estamos ante el amanecer de lo que se llama la nueva Era Espacial o la Segunda Era Espacial. ¿Y de qué trata? Tal vez venga por algunos de estos puntos: 

Recursos Naturales. Existen varias empresas que planean explotar recursos naturales en el Espacio como, por ejemplo, minería de asteroides. Parece ciencia ficción, pero esto ya es una realidad. Dos empresas estadounidenses impulsan este modelo de negocio: Planetary Resources (uno de sus accionistas es Google) y Deep Space Industries. Este no es únicamente un emprendimiento comercial. Tanto EE.UU. como Luxemburgo sancionaron leyes que permiten estas actividades en sus países; su intención es facilitar el desarrollo de tecnologías y empresas capaces de extraer metales preciosos, agua y otros compuestos de gran valor de objetos celestes próximos a la Tierra. 

Turismo espacial. Empresas como Virgin Galactic planean ofrecer visitas a la órbita terrestre en una nave con seis tripulantes, a un costo de US$ 250.000 a partir del 2018. Por su lado, Bigelow Aerospace pretende colocar módulos expandibles en órbita que funcionarán como habitaciones de hotel, para 2020.

Lanzamiento y transporte espacial. La empresa SpaceX (del mismo Elon Musk del Hyperloop, SolarCity, The Boring Company y OpenAI, y de PayPal) revolucionó la industria espacial al crear un lanzador reutilizable, reduciendo el costo por lanzamiento hasta un 30%. Otra empresa es Blue Origin, cuyo CEO es Jeff Bezos, también dueño de Amazon (como verán, todos pibes improvisados para hacer negocios). Su empresa se propone también la reutilización de cohetes orbitales y suborbitales. 

Observación de la Tierra. Distintas startups ya poseen en órbita constelaciones de pequeños satélites que capturan, procesan y entregan imágenes de la Tierra en alta definición, casi en tiempo real. La utilización de esta gran cantidad de imágenes tiene un sinfín de utilidades, desde servicios para el agro, hasta determinar el volumen de ventas de un shopping a partir de la cantidad de autos en su estacionamiento. La empresa Planet Labs cuenta con la flota privada de satélites más grande, con un total de 149. Los satélites de esta empresa capturan 50 billones de píxeles de la Tierra y recorre dos millones de kilómetros cuadrados diariamente. Otra de las empresas reconocidas a nivel mundial que ofrece servicios en este rubro es la argentina Satellogic

Colonización de Marte. Aquí aparece nuevamente el amigo Musk. SpaceX tiene en sus planes construir una flota completa de naves con la que colonizar Marte para el año 2024. La nave que lo hará posible es la BFR (Big Falcon Rocket). Su objetivo: trasladar a los colonizadores al planeta rojo. La BFR, tendrá capacidad para alrededor de 100 personas en 40 cabinas, e incluirá áreas comunes y sistemas de entretenimiento. 


Como verán, el denominador común de esta nueva Era Espacial es la fuerte participación de empresas privadas. A diferencia de las décadas previas, donde las agencias espaciales como la NASA, Roscosmos o ESA eran quienes tenían la hegemonía y el impulso de las innovaciones en el Espacio, hoy es el sector privado el que está a la vanguardia. El año pasado, la economía espacial global alcanzó un valor de US$ 329.000 millones, y el 75 % de esas inversiones tenía origen en el sector privado, no en el de los gobiernos.


En los últimos años, y gracias al avance tecnológico en materia de sensores remotos y de capacidad de procesamiento de datos, sumado al bajo costo de lanzamiento de satélites pequeños, se ha logrado el abaratamiento de estas tecnologías, permitiendo que startups, universidades y países en desarrollo puedan acceder al Espacio. 



A diferencia de lo que sucedía años atrás, donde sólo los países desarrollados o grandes empresas podían utilizar estas herramientas, hoy, pequeñas y medianas empresas cuentan con la posibilidad de construir satélites pequeños, de bajo costo, dotados de cámaras y sensores capaces de recolectar enormes cantidades de información de la superficie de la Tierra, diariamente, convirtiendo el mundo en un gran data set. 



Este renacer de la Era Espacial también trae aparejado una serie de problemáticas a ser tratadas tanto desde el punto de vista tecnológico como legal. Uno de ellos es la contaminación de las distintas órbitas de la Tierra con desechos espaciales. La facilidad para acceder al Espacio genera gran cantidad de basura, que hace de la actividad espacial una cada vez más compleja y riesgosa. Otro tema que preocupa a los especialistas es la militarización del Espacio. Si bien existen tratados internacionales que limitan las actividades militares en el Espacio ultraterrestre, la Luna y cualquier cuerpo celeste, las principales potencias del sector aeroespacial ensayan nuevas armas como, por ejemplo, los interceptores cinéticos exo-atmosféricos (sí, sí, la Guerra de las Galaxias, posta). Básicamente es un satélite que se coloca en el mismo plano orbital que su objetivo y lo choca para eliminarlo. 



Si pensamos entonces en el gran avance tecnológico que sucedió en estos breves 60 años, sumado a los nuevos actores, el nuevo contexto histórico, resulta evidente que esto debe también confluir en un nuevo marco normativo que no obstaculice estos avances y que, a su vez, garantice la sustentabilidad de la utilización de Espacio para nosotros y para las próximas generaciones. Problemáticas tan trascendentales como la militarización del Espacio, la colonización de Marte, o la minería de asteroides representan un desafío científico y tecnológico, pero también requieren de la renovación del cuerpo normativo que regula nuestra actividad en el Espacio, que quedó en la los tiempos del Sputnik 1.

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